Archivo de la etiqueta: Bécquer

Banco de sonidos

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En esta página del Intef (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado) encontraréis el Banco de sonidos del que os hablé. Es tan fácil como pinchar en el enlace, y escribir en el casilla del Buscador la palabra clave del sonido que queréis buscar. No solo os busca sonidos, también fotografías, vídeos, ilustraciones y animaciones. Si lo que queréis son sonidos, seleccionáis solo sonidos. Podéis escuchar el sonido y después descargar el archivo en varios formatos. Espero que os sea de ayuda para los trabajos sobre las Leyendas de Bécquer. ¡Ánimo!

Banco de imágenes y sonidos

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Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

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Como sé que disfrutásteis bastante con la audición de El monte de las ánimas, de Gustavo Adolfo Bécquer, ahora es vuestro turno.

El beso, El rayo de luna, Maese Pérez el organista, El miserere, El gnomo, La corza blanca, Los ojos verdes… son algunas de las leyendas en las que podéis trabajar para hacer vosotros una grabación parecida. Ya sabéis que si tenéis dudas me podéis preguntar y este trabajo os reportará algún puntillo extra para la nota de la primera evaluación.

En este enlace podéis encontrar casi todas las leyendas. En la biblioteca del centro también hay ejemplares en las que aparecen. ¡Ánimo!

Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Día de San Valentín

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Como todos vosotros sabéis, hoy se celebra el día de San Valentín, y he aquí una de las posibles historias de este santo:

Algunos creen que la historia de San Valentín comienza en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.

Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.

Valentín adquiere gran prestigio por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.

La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.

Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras “de tu Valentín”, de ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad.

La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.

Así que para que podáis celebrar este día y regalar, recitar, enviar… a un ser especial un poema, os dejo aquí algunos poemas.

Bendito sea el año, el punto, el día,
la estación, el lugar, el mes, la hora
y el país, en el cual su encantadora
mirada encadenóse al alma mía.

Bendita la dulcísima porfía
de entregarme a ese amor que en mi alma mora,
y el arco y las saetas, de que ahora
las llagas siento abiertas todavía.

Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.
Y benditos mis versos y mi arte
pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento,
puesto que ella tan sólo lo comparte.
Francesco Petrarca

Soneto VIII
Si no fuera porque tus ojos tienen color de luna,
de día con arcilla, con trabajo, con fuego,
y aprisionada tienes la agilidad del aire,
si no fuera porque eres una semana de ámbar,
si no fuera porque eres el momento amarillo
en que el otoño sube por las enredaderas
y eres aún el pan que la luna fragante
elabora paseando su harina por el cielo,
oh, bienamada, yo no te amaría!
En tu abrazo yo abrazo lo que existe,
la arena, el tiempo, el árbol de la lluvia,
y todo vive para que yo viva:
sin ir tan lejos puedo verlo todo:
veo en tu vida todo lo viviente.

Pablo Neruda

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
que te diera por un beso.

Gustavo Adolfo Bécquer

Tu pupila es azul, y cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul, y cuando lloras,
las trasparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.

Gustavo Adolfo Bécquer

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón.
Habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino; ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: ¿por qué callé aquel día?,
y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?

Gustavo Adolfo Bécquer

Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

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Ya sabéis que tenéis que realizar un pequeño trabajo acerca de las Leyendas de Bécquer. Lo único que tenéis que hacer es leer la leyenda que habéis elegido o que os he asignado yo, resumirla y exponer en clase ese resumen (sin mirar lo que tenéis escrito).

Aquí os pongo este enlace donde podréis encontrar casi todas las leyendas. De todos modos, algunos de vosotros ya han ido a la biblioteca a coger el libro. Os recuerdo que quedan más ejemplares allí.

Leyendas de Bécquer