Archivos Mensuales: febrero 2008

La dama del alba, Alejandro Casona

Estándar

La casa de los Gracés, en Aturias, llora la desaparición de Angélica. La leyenda asegura que bajo el río existe una aldea: acaso la muchacha se pueda encontrar en ella. Pero el marido, Martín, sabe que Angélica le engaña con otro hombre en la ciudad. Entretanto, Martín encuentra en el río a otra muchacha, de la que se enamora. Cuando Angélica vuelve, se topa con la muerte (la dama del alba) que le cuenta el nuevo amor de Martín y la bondad de Adela. Entonces, la joven decide convertirse en leyenda, hundiéndose en el río. Estando la felicidad y la realidad mutuamente vinculadas, quien rehúsa aceptar la realidad se ve imposibilitado para hallar la felicidad.

Datos interesantes sobre el Cantar de Mío Cid y su protagonista

Estándar

El Cantar de mío Cid (pincha en este enlace y obtendrás más información sobre el Cid) fue escrito hacia 1140 según Menéndez Pidal, el gran comentador de esta obra, 40 años después de la muerte (1099) del Cid. El Cid nació en Vivar, aldea cercana a la ciudad de Burgos en 1043. Por sus hazañas ganó el nombre de Campidoctor en las crónicas latinas y Campeador en los relatos vernáculos. «Mío Cid» es árabe (Sayyidi > mi señor). Se educó en la corte del rey Fernando I (el Magno). Fue alférez del rey Sancho II, –quien murió asesinado el 7 de octubre de 1072 en el cerco de Zamora–, pero no gran amigo de Alfonso VI, su sucesor, quien lo desterró en 1081-87 y de nuevo en 1087-92. Se mantuvo siempre fiel al rey, sus hijas se casaron con nobles, conquistó Valencia de los moros en 1094 y murió en 1099 (a los 56 años) en esa misma ciudad. Fue enterrado en el monasterio de San Pedro de Cardeña por su esposa Jimena Díaz y una vez más Valencia se abandonó a los musulmanes.

Actividades sobre los sustantivos

Estándar

Localiza y clasifica los pronombres que aprecen en las siguientes oraciones. Recuerda que los pronombres sustituyen al nombre, mientras que los adjetivos determinativos lo acompañan:

a) Todos sus amigos la felicitaron, y ella invitó a todos a una fiesta.
b) ¿Es eto suyo? No, mío no es. Quizá sea de usted.
c) ¿Cuántos serán en esta mesa? Conmigo, seremos doce.
d) ¡Nadie ha venido! ¡Qué cosa tan extreña!
e)Te han llamado de la tienda. ¿Quién? No sé, alguien.
f) Los primeros deben sentarse con nosotros aquí.
g) Todas ellas son prendas de gran calidad.

El cuento de los cuentos

Estándar

– Querido cuentista, quiero que un cuento me cuentes.
– Si quieres que yo, tu querido cuentista, un cuento te cuente, un cuento te contaré. Te contaré el cuento de los cuentos.
– Querido cuentista, ¿el cuento de los cuentos?
– En el lejano Oriente, oculto tras una enorme gruta, se hallaba el palacio más bello jamás imaginado.
Ese palacio estaba habitado por el rey Agorán, el gruñón, como fue apodado por sus súbditos.
El rey Agorán poseía todo lo mejor del mundo: la mejor comida, la mayor felicidad, las mujeres e hijas más bellas… Pero aun teniendo todo esto, no estaba conforme y pensaba que su vida era demasiado tranquila, demasiado aburrida.
Un día, ya no aguantaba más y decidió robar todas las historias del mundo que merecieran la pena para hacerlas suyas y encerrarlas para siempre en un libro mágico.
Recorrió todo el mundo robando historias hasta que llegó a la historia más fascinante, maravillosa y fantástica que podía robar.
La historia se encontraba en la cima de una alta montaña.
El avaricioso rey comenzó a subir a la cima de aquella montaña con el enorme libro a cuestas.
Iba paso a paso, con tan mala suerte, que tropezó con una enorme piedra dejando escapar todas las historias que hoy llenan el mundo, con sus amores, desamores, fantasías, alegrías, tristezas, que dan ese pequeño toque de felicidad a nuestras vidas, y, que al leerlas u oirlas nos permiten dejar volar nuestra imaginación adentrándonos en mundos de ensueño.

Lorena Rejano Hernández, 2ºC

Flores

Estándar
Tengo un rosal
que crece en mi corral,
cuando lo riego
crece más y más,
cuando no, deja de

brotar.Al lado de las margaritas
y encima del tulipán,
cuanto más las riego

crecen más y más.

Son de todos los colores
unas rosas, otras lilas y
otras verdes y amarillas.

Florecen en primavera,
como el heno en la era.
Están frescas y dora-
das como mariposas aladas.

Mª de Gracia Durán, 2ºD

Estilo indirecto y directo

Estándar

Ahora toca lo contrario, pasar de estilo indirecto a directo. ¡Ánimo! (Los protagonistas de estas frases me suenan… pero no sé de qué)

1. Marta le dijo ayer a Roberto que había pensado ir de vacaciones al Caribe el próximo verano.

2. María animó a Andrei a que leyera el último libro de la colección.

3. Gabriel informó a Marta de que en su ciudad hacía demasiado calor para la época del año en la que se encontraban.

4. Jesús María dijo a Sergio que mañana no iba a ir al clase porque no se encontraba bien aunque le daba mucha pena.

5. Milagros le dijo a Esperanza que le indicara los ejercicios que había que hacer para Lengua.